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La no compañía









Te sigo esperando, si a vos a ese que no conozco
que pienso en encontrar al menos una vez al día,
y que necesito.
Hoy te necesité mucho,
me lastimé la rodilla por segunda vez en el mismo lugar,
¡y sabes que!, necesitaba que estuvieras acá,
o al menos del otro lado del teléfono; diciéndome:
- Pobre…, bueno, ya se te va a pasar.
¿Y Dónde estás?, por que no me vas a decir que no te busco,
que no te espero, que no te deseo.
Mentís si decís eso.
Estoy acá virgen, inmaculada, esperándote, necesitándote,

añorándote, y ahora mismo
odiándote.
¿Tan ocupado estás que no podes aparecen adelante mío?
No me vas a decir que yo no intento enamorarme,
pero siempre busco a la persona equivocada, a esa que no está en sintonía.
Y puede ser que me equivoque, que me obsesione,
pero es por intentarlo, por tratar de querer, por tratar de vivirlo,
por querer que me atravieses, desde todo punto de vista
y en todos los aspectos.
Buscáme y miráme a la cara,
tenés que aparecer, presentarte, te diría;
casi con carácter de urgencia,
suena con bronca, con odio puede ser.
Me lo provocas vos, así que hacete cargo.
Es así amor, te estoy buscando,

no te escondas que necesito vivirte.

Filo.-

Comentarios

Mariana dijo…
Esto es lo mas! Y vos sos lo mas nena, sabelo, te adoro!!!
Thelma Demarchi dijo…
Gala, obviamente, también se nutrió de su ángel y de su demonio para elaborar su personaje y para dar altura a su oficio, el de musa. Porque era la musa por excelencia, entendiendo que las musas deben ser intensas y frívolas, religiosas y amorales, deben saber amar y ser amadas, deben ser mujeres excitantes que despierten todo lo que está dormido, que es mucho, sobre todo cuando hablamos de hombres geniales como con los que Gala tuvo la suerte o la perspicacia de encontrarse. (Por Silvia Munt)
AGREGO YO:
Envidio a Eugenio Salvador,
Por haber logrado dedicar la mayor parte de su inspiración
A una sola mujer.
Pero más lo envidio por haberla encontrado.

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