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Memoria de lector



Tardes de verano, las chicharras cantan incesantemente, como si se fuera a terminar el mundo. Dentro de la casa de techos altos, pisos fríos y un abrumador silencio, un viejo placard de familia con un cajón lleno de libros de cuento, de tapas de cartón muy flexible, hojas ásperas con coloridos dibujos, personajes: aventureros, soñadores, ingeniosos...
El placard con un gran espejo ovalado aun hoy puede reflejar esos momentos: frente a él una pequeña niña, sentada en el piso frío, clasificando los libros. Los que le gustaban por un lado, los que no tanto por el otro. Una vez elegidos los favoritos, buscaba cuál sería contado esa misma noche, por alguna de sus tías.
Sin duda alguna, las ocurrencias de Tribilín una tarde muy calurosa de verano (seguro que era de enero), lo contaron las tías infinitamente, aunque a veces a regañadientes, ya que era el favorito y amenazaban con sabérselas de memoria.
Una vez terminadas las vacaciones, ya en casa, los libros eran distintos, allí casi todos tenían tapas duras y papel lustroso, esos eran contados por papá o mamá.
La lectura en soledad, la condujo por lugares inimaginados, pero también produjo nostalgia de aquellos momentos compartidos que tanto amaba.
Los relatos hicieron que caminara por los pasillos de un hospital próximo a Hiroshima, viendo sufrir a Naomi, mientras sus grullas colgaban de la ventana. Por la cabeza circularon, el parque, los robles, la cabaña, hasta terminar en un sillón de terciopelo verde, de un gran lector.
Aquella niña hoy, tiene casi dos décadas, sueña disfrutando el olor de los almendros, en el banco de la plaza junto a Florentino Ariza, mientras espera que Fermina Daza pase por delante de él, solo un instante. Se deslumbra viendo, como otro conejito blanco nace en el ascensor de algún edificio de la calle Suipacha. Y cree entender, qué es lo que piensa Holanda, Leticia y Yo (¿Quien sabrá como se llama Yo?), cuando representan estatuas con ornamentos o actitudes mientas el chico de los ojos grises, las mira por la tercer ventanilla del segundo coche desde el tren.

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