El viaje en el Clio, había sido tenso, personas que no hablaban, comentarios banales, conclusiones obvias, nada relajado, nada espontáneo. Pasamos por un kiosco a buscar cigarrillos, y luego de un par de maniobras con el volante, estacionamos en el lugar de siempre, al lado de las canchas de jockey, en medio del pasto lleno de rocío y la neblina que impide la visión, panorama lógico, si hablamos de un fin de semana en pleno julio. Nos bajamos, entramos, estaba vacío, no había mucha gente, sólo algunos con vasos de fernet en la mano, las pantallas aún sin imágenes. Y la gente: en postura, ausente, preparados para no ser ellos, para disimular, para aparentar, simplemente, para ser uno más. Uno más , de la idiotez, de la trivialidad, de los descerebrados, ¡gracias!, yo paso, a mi me motivan otras cosas, seré de otro mundo, pero al menos soy yo, quien quiero ser. Poco a poco nos convertimos en cientos, cada vez más próximos, pero al mismo tiempo la lejanía era alarmante, detestable. Uno a...
Comentarios
Saludos
Dragón: Es verdad todo tiene que ver con todo. Como decian en un comment del post anterior es un giro en espiral.
Cariños,
Dal.-
Besos.